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¿Para qué la Tránsito? – Editorial El Medio Magdalena

Ya es momento de hablar seriamente de como bajar la accidentalidad, las constantes violaciones al código de tránsito y la ineficiencia administrativa de la institución encargada a nivel distrital de la movilidad.

¿Para qué la Tránsito? – Editorial El Medio Magdalena
Dirección de Tránsito de Bca Bja

Una de las entidades distritales más cuestionadas es la Inspección de Tránsito y Transporte de Barrancabermeja, no solo por sus fallas administrativas, su nula gestión o los rumores relacionados con comportamientos que atentan directamente con la ética pública, sino por su evidente inutilidad, pues se ha vuelto parte del paisaje de mediocridad administrativa del gobierno local.

Desde hace años los escándalos han rodeado a esa entidad y lo peor es que pasa de todo pero no pasa nada.

Además hay que señalar las dificultades financieras de un instituto público con una desequilibrada burocracia, costosa de mantener, que además poco aporta al beneficio de la población.

Las quejas permanentes de la población y de los mismos trabajadores de la entidad, estos últimos han guardado silencio ante el incremento de la nómina de la institución, ya de por sí difícil de costear, han sido ignoradas especialmente por los diferentes integrantes del gobierno y del concejo en los últimos años.

El silencio administrativo y de control sobre la entidad solo ha provocado que la Tránsito, como se conoce popularmente, se mantenga como una entidad atrasada, rígida en sus procesos, deficiente en sus resultados, con poca capacidad de gestión y nula rendición de cuentas.

Lo más grave de esta situación es que es la comunidad la que paga los platos rotos de este esperpento burocrático. La accidentalidad no rebaja, los trámites administrativos costosos y lentos, la prevención inútil, y el control de la movilidad casi inexistente.

Lo que más preocupa e incomoda a la ciudadanía es que se requiere una entidad que incida positivamente en la movilidad, no para simplemente para poner infracciones a los conductores, sino para que sea más eficiente y segura la movilidad por las calles del distrito.

Situaciones como la del caos de cada jueves en el distrito, cuando en horas de la noche, grupos de motociclistas siembran el caos por las calles de la municipalidad sin que exista autoridad que controle la situación y evite accidentes, que ya se han presentado con lamentables pérdidas humanas.

Pero eso no es lo único, las motocicletas andan con total desprecio de las señales de tránsito, no hay semáforos o señales de pare que eviten su conducción pendenciera y peligrosa, para otros conductores y para los peatones.

Las dificultades con los vehículos de servicio público, las evidentes infracciones al código de tránsito, los riesgos que asumen conductores y peatones ante la falta de seguridad vial, y así se podrían nombrar muchas más quejas y reclamos sobre la mediocre gestión de la Tránsito, y sobre todo de su incapacidad de ajustar su labor.

La comunidad reclama funcionaros de Tránsito eficientes, pendientes de preservar la vida y la integridad física de conductores y peatones, no simplemente interesados en expedir comparendos para conseguir los recursos que permitan sostener la entidad.

Se necesitan agentes de tránsito que hagan prevención en las vías, que hagan pedagogía vial en las calles, en semáforos, en los pares, de toda la localidad, sin excluir comunas ni barrios, haciendo presencia real y efectiva en todo el distrito.

Ante este panorama la comunidad simplemente se ha acostumbrado a tener ese enorme paquidermo, porque simplemente no hay nada más que lo reemplace. Lo peor de todo es que pareciera que los primeros interesados en mantener el statu quo de la entidad son sus mismos funcionarios, pues poco hacen o proponen para cambiar de fondo a la institución.

Es por esto que se necesita que la Tránsito no solo cambie el chip sino también el software, es decir que no solo cambie sus procesos sino también su forma de actuar y pensar la movilidad que Barrancabermeja necesita.

Para esto se necesita que el gobierno distrital tome decisiones, dejando de dilatar las acciones que aunque difíciles se necesitan tomar para resolver los problemas que aquejan a la población, como la alta accidentalidad y la ineficiencia administrativa, y que pasan por modificar la entidad profundamente.

Es necesario ajustar la planta de personal, priorizar acciones, mejorar la capacidad acción e incidencia, privilegiar la pedagogía y la protección de peatones y conductores, encontrar la auto sostenibilidad financiera, enfrentar el descredito de la entidad, combatir las actuaciones contra la ética pública y la corrupción, mejorar la gestión administrativa, entre otras cosas.

La alcaldía no puede seguir mirando para otro lado y debe asumir su responsabilidad con la gestión en movilidad en el distrito, que realmente es escasa o casi nula. El concejo tambiéndebería dejar de eludir su tarea y buscar como incide en la modernización real de la entidad.

Ya es momento de hablar seriamente de como bajar la accidentalidad, las constantes violaciones al código de tránsito y la ineficiencia administrativa de la institución encargada a nivel distrital de la movilidad.

La vida y la integridad física de los ciudadanos reclaman un cambio de fondo en el funcionamiento de esa institución y de sus prácticas. Esperemos que el gobierno distrital y el concejo estén a la altura de las necesidades y aspiraciones de una comunidad que necesita seguridad en sus vías y mejor gestión en sus instituciones.


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