Coronavirus: bienvenido al gobierno – Por: Juan Manuel López

Coronavirus: bienvenido al gobierno – Por: Juan Manuel López El virus forzó políticas y medidas que el gobierno despreció, desde acabar el ‘ajuste’ neoliberal hasta poner los ojos en inequidad y desempleo e independizarnos a la fuerza del petróleo.

 

Bienvenido porque obliga a tomar políticas y medidas en contra del modelo de gobierno y gobiernos que hasta ahora nos habían impuesto.

 

Primer ejemplo por supuesto el sistema de salud. Con la famosa Ley 100 se dejó en manos del sector privado y del Mercado lo que es una responsabilidad de cualquier Estado.

 

La ley 100 creó un Mercado especial con competencia, oferta, demanda, precios no intervenidos y utilidades. Con esa Ley se renunció o delegó en las EPS la función de prevención, detección y tratamiento de cualquier enfermedad y por eso no teníamos ninguna preparación para una pandemia como problema colectivo, y no solo por la falta de camas para cuidados intensivos.

 

Ha tenido el gobierno que hacer la importación -o recibir como donación, o estimular la producción local- de ventiladores (o respiradores), de PPE, (equipos para el personal de salud), de kits para tests, porque eso no era de interés -ni normalmente función- de las EPS.

 

El efecto tuvo que manejarse entregando el Gobierno los dineros que no han llegado al sistema por lo complejo del trámite de ida y vuelta del pago del Estado por capitalización a las EPS, y de éstas a los operadores (hospitales etc.), para que estos a su turno paguen al personal por contrato (hay más de 2.2 billones pendientes de llegar a su destino).

 

Mediante decreto de emergencia adelantó el pago de 700.000 millones porque la pandemia lo ha obligado a subsanar los defectos del sistema y que los pacientes dejen de ser solo clientes que tienen que sufrir las contingencias de ese esquema de Mercado.

 

Y eso afecta el manejo fiscal en el que también se debió abandonar la columna vertebral del modelo implantado por nuestro neoliberalismo -y su mayor orgullo- como han sido los mecanismos de ‘ajuste’ y la consolidación de la ‘regla fiscal’. Esta también por supuesto volará en pedazos, a pesar de las maromas que inventa nuestro Ministro de Hacienda.

 

El descuadre presupuestal no se ha podido dimensionar, pero ni trasladando al gobierno central (expropiando) todos los ahorros que pertenecen a otros entes del Estado (los departamentos, el FAES, etc.) se subsana el monstruoso déficit que nos espera. Y la aversión a los subsidios tuvo que reversarse y hoy se multiplican en un afán por salvar la dinámica de la economía.

 

Los problemas sociales que antes parecían manejarse solos revelan lo que significa dejar que cada cual se defienda como pueda sin la intervención del Estado.

 

Con tasas de informalidad del orden del 48% y desempleo de más del 10% el porcentaje de colombianos que viven el día a día aparecen en toda su gravedad. Y parece haberse entendido que el problema social del desempleo también puede ser un fenómeno grave económico.

 

Si el modelo se oponía a los subsidios al sector productivo aún menos interés mostraba en darlos al sector social. El Coronavirus ha obligado a ayudar a la inmensa población vulnerable (por lo demás más en forma simbólica y bastante mezquina), esperando estimular así la economía.

 

El modelo mismo de globalización -es decir de volcarnos hacia la exportación- desapareció en un momento de recesión mundial, tocándonos volver los ojos hacia el mercado interno y la protección a nuestras heridas empresas productoras.

 

Además, tendremos que abandonar el absurdo de nuestra dependencia de un producto que no tenemos como es el petróleo (llegamos a que nuestras divisas provenían en más de 50% del petróleo y la principal fuente de ingresos eran las regalías y la repartición de dividendos; con el precio a menos de $US30 por barril -la mitad de los US60 estimados en el presupuesto- y la disminución de la producción que se abandona por no ser costeable, nos entrará por cuenta de ese rubro menos de la mitad de lo previsto).

 

A diferencia de Venezuela que en una época más afortunada montó el programa de ‘sembrar el petróleo’, apoyando al sector agrícola para diversificar la economía y buscar garantizar el autoabastecimiento, Colombia bajo el modelo neoliberal hizo el trámite contrario, aumentando la dependencia de hidrocarburo invirtiendo en elefantes blancos (Reficar, Bioenergy, planta de Barrancabermeja) para procesar un producto que no tenemos, y minimizando la importancia de la actividad en el campo.

 

En resumen, el coronavirus forzó las políticas y las medidas que el gobierno desprecio. Acabó el ‘ajuste’ neoliberal; forzó los déficits de gasto público; hizo reconocer y atender los problemas sociales de inequidad y desempleo; obligó al gobierno a volcarse hacia el mercado interno, autoabastecimiento agrícola y proteccionismo; nos independizó a la fuerza del petróleo.

 

 

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