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Barranqueño come Barranqueño

Active ImagePor  Hernando Flórez Anaya

Estoy convencido que los sueños siempre serán menores a las realizaciones, que precisamente por eso soñar siempre vale la pena y entre mas soñemos mas lograremos, no importa lo imposible que parezcan, siempre debemos soñar infinitamente las veces  que creamos que puedan ser factibles nuestros sueños.

Sin embargo dolorosamente a los sueños, sus ideas y proyectos, le ha venido naciendo y acrecentando en nuestra ciudad, un sino trágico, nos hemos ido acostumbrando a perseguirnos con odio al punto que mientras en  otras regiones se ayudan y se protegen, nosotros casi que hemos hecho de nuestras vidas una carrera maligna en la cual barranqueño come barranqueño.

Es paradójico y contradictorio que nuestras mejores virtudes sean la calidez humana y la forma sensible  como atendemos a todos los forasteros, mientras entre nosotros parecemos caníbales y sicarios de las ideas y propuestas de nuestros coterráneos,  una maldición divisionista y egoísta se ha apoderado de nuestras mejores virtudes, destruyendo nuestra esencia misma,  algo así como si hubiese un lado oscuro de nuestra fuerza, a lo guerra de las galaxias, que nos paraliza y no nos deja ser iguales en trato y preferencia por nuestros coterráneos.

Quisiera pensar que la nueva generación de demócratas y civilistas que cada vez opinan con más vehemencia, menos prevención y mayor independencia, puedan darle lugar a la generosidad y entrega sincera que en este momento requiere nuestra ciudad.

Porque muchos de nuestros sueños aplazados, son producto de ese odio visceral, que no respeta las mas mínimas normas del decoro y la decencia y que va encaminado a callar a quienes de una u otra manera  generan propuestas e ideas y quieren ser consecuentes con ellas, todo eso por el resquemor contra los que con  certeza no calculamos, sino que creemos que si a la ciudad le va bien, a todos nos va bien, eso ha hecho que nuestras oportunidades o no se realicen o se demoren más de lo normal, hay seguramente muchas excusas, para alimentar esas maléficas posiciones, tal vez todas las que nombremos terminen siendo valederas, falta de confianza, falta de unidad, falta de liderazgo, etc. etc. Pero lo que sí es cierto es que nada, absolutamente nada, justifica ese ataque orate contra el pensamiento, al final las ideas sobreviven a los hombres.

Nunca como antes creo que se había tenido tanto consenso sobre nuestros males, en todas partes oímos que debemos buscar la manera de estar todos incluidos, todos tenemos ideas sobre lo que nos falta para ser una ciudad cohesionada, nos mostramos interesados en lograr ese propósito, pero la mano oscura del divisionismo vive entre nosotros, hace parte de nuestra independencia intelectual no dejarnos enredar, la ciudad debe estar por encima de aquellos que descalifican a todos solo con el fan de ser ellos y nada más, la primera tarea es decirles basta ya, no queremos más las manipulaciones para el beneficio personal, ese es el principio de lo que debemos acometer para lograr transformar nuestra sociedad y  esta es una de las tareas inaplazables de esta generación, si queremos ser diferentes debemos demostrar que somos independientes y que respetamos principios ideologicos.

Hemos logrado mucho, tal vez muchísimo pese a la fractura de nuestra sociedad, hoy como nunca tenemos altos estándares de calidad, así que muy seguramente deberíamos aprovechar este momento para lograr nuestros sueños.

La nueva campaña electoral debe ser el mejor motivo para que nos pongamos de acuerdo en nuestras cosas sensibles e inaplazables, estamos en la transición de pueblo a ciudad, ahora si somos una ciudad intermedia, por lo tanto reconocer que el mayor constructor de unidad es la alcaldía municipal es imperativo

Nos corresponde a los que creemos que no es con los malos ejemplos ni con los malos sentimientos que se logran las cosas, alzar nuestra voz e imponer nuestras sinceras convicciones, es nuestro reto, no podemos ser inferiores a lo que la historia nos ha encomendado, así que la unión por nuestra ciudad es el camino, de pronto muchos otros critiquen que hay otros caminos, y tal vez sea así, pero solo escuchándonos y anteponiendo cualquier interés personal construiremos eso que todos queremos, una mejor y más incluyente ciudad, donde otra vez,  Barranqueño quiera Barranqueño.

 

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