Elegimos a un ser humano como Alcalde, no a un Dios.

Por: Carlos Monroy.

 

Mucha gente en Barrancabermeja se ha quejado sobre la crisis económica y laboral que está atravesando en nuestra ciudad en los últimos tiempos; sin embargo, el desinterés colectivo y la indiferencia de la comunidad frente a esos factores que afectan a las familias barranqueñas podría decir que es la primera razón por la que estamos soportando esta consecuencia.

 

Toda administración municipal, sin excepción alguna, plantea sus propias reglas de juego. A unos les caerá muy bien, a otros no, como todo en esta vida: nadie puede tener satisfecho a todo el mundo. Ese es el rol que cumple la política en el mundo.

 

Sin embargo, para no salir del tema, las quejas abundan demasiado y las críticas no se hacen esperar: ¡alcalde inepto!; ¡el alcalde no está haciendo nada!; ¡todo lo que pasa en Barrancabermeja es por culpa del alcalde actual!”; ¡le quedó grande la alcaldía!”, entre otros sofismas que no es menester tocar en esta columna para no caer en la repetición de lo que algunos inconformes con el mandatario se ha escuchado en las calles.

 

Pero ¿será que los problemas que se están presentando en la ciudad de Barrancabermeja son de ahora? ¿Acaso se debe por la “mala administración” que estamos pasando por esta crisis la cual se está tratando de recuperar poco a poco? ¿Es la única parte del país y del mundo donde estamos asumiendo las consecuencias de lo que está pasando y que, de alguna forma, sus funcionarios están resarciendo los yerros de las anteriores administraciones?

 

Siempre trato de pedir un alto en el camino y una reflexión profunda que nos haga pensar qué estamos haciendo nosotros para mejorar la calidad de vida de los barranqueños y el progreso de la ciudad; en vez de lanzar críticas no constructivas como dardos llenos de veneno endilgando responsabilidades para buscar a un único responsable que no es el mandatario ni su gabinete ni es la gente que lo acompaña; es el ciudadano de a pie que tiene la tarea de construir una Barrancabermeja mejor.

 

Se eligió a un ser humano por voto popular, no a un dios con solemne ceremonia de los guardias de El Olimpo como lo narra Homero en su obra “la odisea”; con defectos y virtudes, como todo ser humano, pero la gente depositó su confianza para que sea él, el hombre que lleve las riendas de la ciudad a un mejor porvenir.

 

Es ineludible el papel que el barranqueño debe desempeñar para mejorar las condiciones de vida y de la sociedad en Barrancabermeja. La política es de todos, no de uno solo, esto es, del alcalde.

 

Busquemos las alternativas que nos permita trazar el cumplimiento de los proyectos por parte de la administración municipal, no sólo de esta sino las que ha de venir.

 

Dejemos la indiferencia, primera tarea para una participación eficiente entre los ciudadanos y el burgomaestre. Seamos conscientes de lo que somos y podemos hacer.

 

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CARLOS MONROY MANCIPE, autor de este artículo, puede ser contactado en el correo electrónico: carlosmonroy87@gmail.com

 

 

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