Barranca desde afuera

Sample ImagePor: Rodrigo Báez Vallejo.

Yo no tomo canelazo, tomo cerveza fría, me gusta el pescado fresco y no congelado en el Pomona de la esquina, la espontaneidad y la hospitalidad son virtudes que cuando se oye mi acento se vuelven predecibles, prefiero el secreto a voces de un rumor que lo sabe toda la “cuadra” y no al vecino que ni siquiera sabe mi nombre; el entrañable olor a leña mezclado con vallenato y exceso de amistad se volvieron un lujo para mí en esta ciudad fría en donde ahora vivo, le doy la razón a mi amigo cuando a la distancia me dice jocosamente que no se me olvide que yo me bañaba con “totuma en la pila del patio de mi casa”; los gritos y las risas de un encuentro deportivo se tuvieron que cambiar por hobbies que han requerido de soledad y práctica individual.

Más allá de esos gratos recuerdos cada vez que viajo a Barranca, MI Barranca, la veo más próspera y cordial, ya mi ciudad natal se ha venido presentando como una ciudad cosmopolita, grande, autosuficiente y sobre todo tan hospitalaria que nunca se mostró antagónica a la recepción de nuevas culturas. Se siente una atmósfera de aceptación por parte de los nativos y de agradecimiento por parte de los visitantes y neo residentes. Me lleno de orgullo cuando veo amigos de otras regiones negándose a ser trasladados a Bogotá porque sencillamente en Barranca lo tienen todo. Era impensable hace algunos años que cuando se llegara a Barranca no se encontraran hoteles como en un tiempo pasó, ahora la oferta de éstos supera en cantidad a otras ciudades y la demanda sigue en ascenso.

El nuevo boom de exploración petrolera que se dio en La Cira, El Llanito, Casabe, Provincia y La Lizama logró esto y muchas cosas más. Permitió que gigantes multinacionales llegaran, se instalaran y promovieran oportunidades de empleo e inversión para personas y empresarios locales. Muy a pesar de lo que dicen algunos dirigentes políticos que creo que utilizan la estrategia de especular sobre políticas de contratación petrolera para hacer rimbombantes sus campañas; hay que decir que gracias a esta inversión Barranca ahora es reconocida en todo el mundo como una de las mejores oportunidades para las empresas de los hidrocarburos. Es increíble como he oído a mexicanos, venezolanos y americanos expresar sus ganas y hasta necesidad de entrar a lograr ejecutar un contrato en Barrancabermeja.

Mucha gente cuestiona que algunos opinamos sobre la situación barranqueña desde afuera, y dicen que no tenemos criterio para hacerlo porque no estamos presenciando las problemáticas.

Pero, es así como se adquiere la experiencia para proponer ideas en pro del desarrollo de la región. Viendo la ciudad desde afuera creo que se hacen observaciones más imparciales y objetivas, sin viciarlas por intereses políticos ni económicos; además porque tenemos una imagen de ser (desde siempre)  gobernados por administraciones pobres en renovación, mediocres en creatividad y, hoy más que nunca, inexperta y tristemente mal, pero muy mal asesorada.

Al margen de cualquier dificultad que tenga el gobierno de turno, debemos reconocerle a Barrancabermeja, su gente y al sector privado que ante los ojos del país ha cambiado, para bien, ha desarrollado nuevos negocios, ha tenido la fortuna de modernizar su comercio, diversificar su gastronomía, ampliar su infraestructura  turística y recreativa. Gracias Barranca, como siempre con la nobleza que la ha caracterizado, seguiremos aportándole al país y al mundo lo mejor de nuestro trabajo y nuestros valores.

 

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