No creo en el «rasguño» a Horacio Serpa.

Sample ImagePor: Edgar Daniel Rodao

Si usted no conoce bien la historia de Barrancabermeja en los últimos 35 años, a usted un delincuente como "Rasguño", le puede hacer creer que Horacio Serpa es un hombre "totalmente guerrillero", como se desprende de las declaraciones dadas por Luis Hernando Gómez Bustamante, el ex jefe del Cartel del Norte del Valle, que habló con una comisión judicial colombo estadounidense y en la que dice que "oyó de boca de Carlos Castaño" (ya muerto) que Serpa, "un hombre totalmente guerrillero", había conspirado en contra del dirigente conservador, Álvaro Gómez Hurtado, ordenando su asesinato el 2 de diciembre de 1995.

Quienes conocimos a Serpa en Barrancabermeja, sabemos que por el contrario su vida y su trayectoria estuvieron siempre muy de lejos de toda actividad relacionada con organizaciones al margen de la ley, la insurgencia e incluso, pudiendo hacerlo, con la extrema izquierda legalmente constituida en la ciudad.

No es sino recordar que Ricardo Lara Parada, ex guerrillero del ELN, montó en Barrancabermeja toda su estrategia política, que lo llevó a ser concejal de la ciudad, atacando duro y parejo al FILA, movimiento que seguía las orientaciones de Horacio Serpa.

La noche del crimen de Ricardo Lara, ahí en el barrio Uribe Uribe, recuerdo que muchos fueron los simpatizantes del FAM que lanzaron arengas en contra de Serpa. Amigos de Ricardo llegaron injustamente a acusar a Serpa del crimen.

Pero su lejanía no solo fue con Lara Parada, también recuerdo que en 1987, la Coordinadora Campesina del Magdalena Medio, conformada por ex integrantes de las FARC acogidos a la amnistía que ofrecía el entonces presidente Belisario Betancur, siempre fueron adversarios políticos de Serpa, al que acusaban de ser "amigo del establecimiento".

Precisamente, esa Coordinadora Campesina manejada por la Unión Patriótica permanentemente rechazó la idea de unirse con la ABC, la Asociación de Beneficio Campesino, que para la época era manejada por el partido Liberal.

Que yo recuerde, en el Concejo Municipal de Barrancabermeja, la izquierda nunca hizo coalición con el FILA para lograr mayorías. Las alianzas del FILA siempre fueron con Gabriel Galvis Molina y Maximiliano Vergara, representantes del partido Conservador. Por el contrario, dirigentes de izquierda como Ezequiel Romero y César Martínez jamás se unieron políticamente a Horacio Serpa.

Es que hay que conocer bien la historia de Barrancabermeja para uno saber que la USO y todas las organizaciones sindicales de izquierda con sede en Barrancabermeja "sepultaban" a Horacio Serpa en funerales simbólicos. Yo recuerdo que, en una funeraria, adquirían un cajón en calidad de préstamo y luego marchaban por las calles de la ciudad anunciando su muerte política.

Hasta su modesta casa en la urbanización La Magdalena ubicada en cercanías al Parque a la Vida, fue apedreada en varias oportunidades.

La guerrilla, permanentemente, molestó, acosó y secuestró a todos los comerciantes amigos de Horacio Serpa.  O es que acaso no recordamos el duro trance que padecieron don Gustavo Meza Lagos, don Roberto Ogliastri Pradilla, don Hernán Herazo, don Ulpiano Díaz y muchos amigos de Serpa que soportaron valientemente el azote de la guerrilla.

Incluso recuerdo ahora, cuando la guerrilla le mató a uno de sus hombres de confianza, a don Rafael Fernández Fernández, alcalde de Barrancabermeja en dos oportunidades.
 
Así las cosas, quienes conocemos de mucho tiempo atrás a Horacio Serpa, no podemos permitir que se tergiverse la historia. No creo que Serpa haya sido amigo de la guerrilla, cuando era la misma guerrilla la que le estaba destruyendo a sus amigos.

Lo cierto es que Horacio Serpa hizo política con los auténticos sectores populares de Barrancabermeja. Se metió en el fango y llegó hasta la vereda mas recóndita del Magdalena Medio y en ese periplo conoció a mucha gente humilde.

Fue con José Aristides Andrade, Alberto Murcia Severiche, Florentino León, Blanca Durán de Padilla (q.e.p.d), Juan de Dios Alfonso, Jaime Barba Rincón, Gilberto Jiménez Taborda, Jorge Yepes Atencio, Víctor Jiménez, Ulpiano Díaz Ardila, Rafael Fernández (q.e.p.d.) entre otros muchos con los que toda Barrancabermeja lo vio hacer política. Nunca con guerrilleros.

Todavía recordamos a Concha, Talita, Rumalda Agamez, Maria Baldof y muchas mujeres vestidas de rojo, como símbolos emblemáticos de esa época nuestra historia política local que quizás hasta lágrimas le hará brotar a más de uno.

Serpa se inició y triunfó en Barrancabermeja. Imponerse en Barrancabermeja no es nada fácil. Imponerse en nuestra ciudad significa tener prudencia, paciencia, perseverancia, fe astucia, decisión, coraje.
 
Horacio Serpa escaló el muro que separa a Barrancabermeja de Bucaramanga, lo pasó, atacó y venció la tenaz resistencia capitalina.
 
Cuando el departamento de Santander quiso dar cuenta, este hombre, hecho a pulso en Cuatro Bocas, Sogamoso, El Pedral, Puerto Wilches, Cimitarra, Simacota y Puerto Parra ya era el centro político santandereano, líder indiscutible del partido Liberal y no había forma de atajarlo. La clase política de Santander se convenció y reconoció su jefatura.

Algo muy importante que se debe destacar en la vida de Horacio Serpa es que hasta sus mas enconados enemigos políticos en Santander (entre ellos Eduardo Mestre Sarmiento y el desaparecido dirigente Rodolfo González García) reconocieron, con el paso de los años, que jamás a Serpa se le conoció ningún vínculo con grupos armados al margen de la ley ni mucho menos con organizaciones comprometidas con el narcotráfico, quedando absolutamente claro que toda la difamación que en su contra publicaron algunos medios de comunicación obedeció a una campaña de desprestigio organizada por las élites bogotanas que no aceptaban que un hombre del pueblo, untado de fango, llegara al Palacio Nariño.

Entonces, en pleno 2010 ¿de dónde saca el tal "Rasguño" la versión de Carlos Castaño según la cual "Horacio Serpa es totalmente guerrillero".

Creo que el llamado "rasguño" a Serpa no es más que una sucia estrategia de sus adversarios políticos, que intentan, a como dé lugar, desprestigiar la buena labor que viene desarrollando desde la gobernación de Santander.

Sus enemigos, que reconocen en él a un animal político, temen que luego de concluir una administración departamental exitosa en el 2011, se proyecte nuevamente en el concierto nacional con consecuencias impredecibles para esa extrema derecha elitista que además de odiar a la guerrilla, odia la posibilidad que un provinciano, llegue al Palacio de Nariño.

En definitivas, no creo en el "rasguño" a Horacio Serpa.

 

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