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Se piensa como se vive – Por: Jaime Calderón H

Sin voluntad para negociar y construir la paz, no habrá salida pronta para Colombia.

Se piensa como se vive – Por: Jaime Calderón H

Más allá de las pretensiones sindicales, el paro se nutre con jóvenes indignados amén de otros sectores que el gobierno no considera en su magnitud, por lo cual le apuesta al desgaste, a la represión y a hacerle conejo a la negociación.

Hay reclamos de carácter regional y masas marginadas sin futuro que vieron la posibilidad de expresarse, los más, de manera pacífica, los menos, con violencia.

Los asaltantes de siempre también encontraron oportunidad para sus fechorías. Somos una nación donde el narcotráfico permea a la sociedad y a sus instituciones en terreno históricamente proclive al clasismo, a la discriminación y al racismo, bajo la impronta de la resolución violenta de todo tipo de conflictos.

Por eso muchas mentes se cierran a la negociación.

Escuchaba que en otras sociedades hay interacción, sin dependencia jerárquica, entre pobres y ricos, y esos ámbitos son el servicio militar y las escuelas. Entre nosotros, solo los pobres prestan el servicio militar y su educación es de pésima calidad, mientras la de los ricos es excluyente y de excelencia.

Si la cultura traqueta ofrece el delito como camino al ascenso social, si los gobiernos gobiernan para los ricos y solo dan migajas de subsistencia a los pobres, si los empresarios orientan sus esfuerzos a dar respuesta a los mercados de los países ricos en lugar de crear capacidades para resolver las necesidades nacionales, si nuestras fuerzas armadas y policiales y las instituciones de justicia y de control son de bolsillo de los gobiernos indolentes y si la mayoría de los políticos se adueñan de la corrupción estatal, pues está claro por qué muchos piensan que todo se resuelve con la fuerza y negando la negociación cuyo requisito es la cesión.

Muchos de los que viven en sitios cerrados, con la seguridad brindada por escoltas, cierran sus mentes y se autodenominan gentes de bien, se creen los buenos ninguneando a los demás y desconociendo que las mayorías tienen derechos que la constitución ampara, pero que son violentados impunemente.

Sin voluntad para negociar y construir la paz, no habrá salida pronta para Colombia.


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VíaJaime Calderon
FuenteJaime Calderon
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