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El impresentable Camilo Gómez y la defensa del Estado colombiano – Por: Ana María Córdoba B

Solo a Gómez se le ocurre retirarse de la audiencia ante la Corte IDH y quedar como un rastrero ante la opinión ciudadana nacional e internacional.

El impresentable Camilo Gómez y la defensa del Estado colombiano – Por: Ana María Córdoba B

En pleno mes de marzo, supuestamente el mes dedicado a levantar el ánimo de la mujer colombiana en este ambiente de violencia enraizada, aparece el señor Camilo Gómez, el flamante director de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica y, por ende, representante del Estado colombiano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en el caso de la periodista Jineth Bedoya.

El funcionario, lejos de asumir una posición de protección de los derechos de los ciudadanos, en este caso los derechos de una mujer violada y maltratada por unos asquerosos militares cercanos a la presidencia de Andrés Pastrana, según la entrevista que le hace la periodista Cecilia Orozco a Viviana Krsticevic, directora del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, se hace el digno para reclamar imparcialidad.

De verdad, el rostro de ese señor refleja la fotografía de su alma: feo por esa frialdad con una mirada típica del cabizbajo y una actitud arrogante como la de su jefe y amo, que en nada contribuye a mejorar la defensa de las mujeres en situaciones límites, con pruebas y testimonios desgarradores.

Mujeres, con esos defensores para qué enemigos.

¿Qué fue lo más importante para el funcionario Gómez? Quedar él bien con el Gobierno haciéndose el defensor de los intereses del Estado, cuando debió prevalecer la defensa de esta mujer valerosa que ha dado ejemplo de dignidad.

Pero si él formaba parte de los colaboradores de aquella presidencia, por allá en 2000, le queda aún peor hacer de teflón de esos, repito, asquerosos militares.

¿Qué garantías tenemos las mujeres con funcionarios de ese talante? Ninguna, y pensar que todavía quedan muchos como él, enquistados en todos los niveles gubernamentales.

Ni hablar de las Fuerzas Militares. Solo nos queda continuar con el apoyo irrestricto a aquellas lideresas que enarbolan esta causa año tras año y dentro de todos los contextos posibles de la violencia nacional.

Solo a Gómez se le ocurre retirarse de la audiencia ante la Corte IDH y quedar como un rastrero ante la opinión ciudadana nacional e internacional.

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Tomado de El Espectador – Ana María Córdoba Barahona. Pasto.


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VíaAna Maria Córdoba - El Espectador
FuenteAna Maria Córdoba - El Espectador
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