Inicio Mario Valencia Las mentiras de las regalías

Las mentiras de las regalías

Sample ImagePor: Darío Echeverry Jr.

La reforma de las regalías que se viene discutiendo en el congreso de la republica representa un ejemplo de manipulación de la opinión pública descarada por parte del gobierno nacional, considerando que este tipo de acciones ha sido una herramienta del poder desde los inicios de la civilización, pero este tipo de instrumentos representan un grave riesgo para la institucionalidad.

Para no ir lejos en la historia hay un caso que nos permite entender a que me refiero con manipulación de la opinión pública, y es el caso del uso de los términos terror y  terrorismo en los últimos años. El terror y el terrorismo se convirtieron de la noche a la mañana en la causa de los peligros que enfrenta la civilización y en el argumento perfecto para justificar todo tipo de acciones por parte de gobiernos de todo el mundo. El caso colombiano no fue la excepción, y en este país todos los males surgían del terrorismo y todas las medidas y acciones gubernamentales estaban dedicadas a combatir este mal que aquejaba a toda la nación.

Sin embargo, este tipo de simplificaciones, tan útiles para construir un discurso sencillo que fuera fácilmente asimilado por la población y que justificara cualquier medida estatal, son solo herramientas retoricas que no aguantan un análisis y que disfrazan una situación compleja. Y es así como hay que volver a la reforma a las regalías que hace curso en el parlamento. El gobierno nacional con el beneplácito de los medios de comunicación, incapaces de analizar la realidad objetivamente, ha propuesto esta reforma con el argumento de que las entidades territoriales han hecho mal uso de los recursos de regalías, léase corrupción, y por tanto es necesario redistribuir mejor esos dineros.

Y es aquí donde ocurre la manipulación, pues aunque es cierto que las regalías han sido mal manejadas y hay corrupción en su administración, este no es un mal exclusivo a esta fuente de recursos. Los casos similares abundan, los recursos de las concesiones viales, de las compras de tierras, de inversión en el campo, por solo mencionar algunos, pero nadie sale a decir que es necesario cerrar el INCO, INCODER o el Ministerio de Agricultura. El gobierno nacional se valió en el caso de las regalías de unos casos de corrupción para generalizar pero solo en lo que le conviene, pues este mismo gobierno no ha dicho nada de reformar otras instituciones que muestran malos manejos. Y la situación es mas propicia pues las regalías son recursos que benefician solo a algunas regiones, y no las mas importantes o pobladas, lo que facilita la manipulación del grueso de la opinión publica y así es mas fácil adelantar las reformas pues la oposición a la reforma es mas limitada y débil.

Desgraciadamente frente a esta manipulación descarada propiciada por el gobierno de Santos, las entidades territoriales solo pueden alzar la voz y esperar que sea escuchada por el grueso de la nación, si es que los medios de comunicación le dan la importancia a lo que dicen los municipios y departamentos afectados.

Comments

comments

Artículo anterior¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar en esto?
Artículo siguienteLa defensa de las regalías