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Desaplicados y ociosos

Desaplicados y ociosos Editorial El Medio Magdalena Editorial El Medio Magdalena

 

Barrancabermeja desde hace años viene sufriendo de una débil representatividad política a nivel local, regional y nacional, que ha provocado una especie de aislamiento estatal que ha llevado a una debilidad institucional cada vez más evidente, al atraso en la infraestructura pública y a una orfandad política.

 

La situación es tan delicada que se hacen promesas o se hacen propuestas ante el estado y nada pasa, fácilmente son ignoradas y difícilmente se logra hacer oír el clamor de la comunidad. La fallida realización del Proyecto de Modernización de la Refinería de Barrancabermeja, PMRB, es un ejemplo de la orfandad de Barrancabermeja ante las corporaciones públicas, pues después de un evidente y descarado engaño, los representantes de la comunidad a nivel local, departamental y nacional poco y nada han hecho en esta materia, se han mantenido al margen de los acontecimientos y más bien se han aprovechado de las gestiones y esfuerzos de otros actores políticos.

 

Estos problemas de representación se deben a la falta de proyectos colectivos y a la abundancia de personalismos, pues ha tomado carrera en el municipio que lo importante son las figuras y los nombres y no la posibilidad de pensar en ciudad y región, de establecer una estructura programática que pueda ser compartida por segmentos amplios de la población y que constituyan un referente de construcción de ciudad y de desarrollo del territorio.

 

Así que los representantes locales ante el congreso de la república, la asamblea de Santander y el concejo más que representar los intereses de grupos sociales o comunidades, son gestores de intereses particulares y personales, lo que ha llevado a que sean comunes las ausencias, las renuncias anticipadas, la falta de resultados concretos, el oportunismo y la falta de propuestas reales para el beneficio de la localidad.

 

Y aunque en este periodo electoral la situación cambia, pues los congresistas, diputados y concejales barranqueños aparecen de la nada para hablar de sus trascendentales, pero inútiles y desconocidas, gestiones y reiteran su compromiso con la comunidad, al tiempo que buscan renovar sus deberes con la ciudad.

 

Pero esta frenética y temporal actividad es solo provocada por el periodo electoral y nada tiene que ver con un verdadero compromiso político sino con un claro interés electoral, evidente para toda la comunidad.

 

El contexto político local cada vez más atomizado y fragmentado, por la abundancia de candidatos sin articulación con partidos políticos y sin responsabilidades públicas, donde priman las microempresas electorales, establecidas para elegir un candidato no para representar intereses y necesidades de la comunidad, y no hay proyectos políticos de largo plazo, es necesario replantear la clase de representantes que tiene la comunidad ante las diferentes corporaciones públicas.

 

Parlamentarios, diputados y concejales barranqueños no pueden seguir siendo oscuros personajes que inciden negativamente en la gobernanza local y generan continuos problemas de gobernabilidad municipal.

 

Hace falta una nueva generación de políticos, no por su edad sino por su forma de concebir el ejercicio político y por articularse con intereses colectivos. No se puede seguir respaldando el ausentismo, el desconocimiento de lo público, la persecución de objetivos privados y la desatención de la comunidad.

 

Hace falta reevaluar la representación política local actual para cambiar el perfil de estos políticos que evidentemente no son los más idóneos para buscar lo que realmente necesita el municipio. Barrancabermeja necesita congresistas, diputados y concejales con formación y conocimiento, del más alto nivel posible, experiencia en lo público, en cualquier nivel, y articulación con el territorio con el fin de que asuman su rol de liderazgo de los temas de interés público, así como con capacidad para apoyar las reclamaciones sociales.

 

No se necesitan representantes solo para los periodos electorales, se necesitan que funcionen durante todo el periodo por el cual fueron elegidos. Además, se requiere que asuman reales compromisos con el territorio, que se apropien de los temas sensibles para la ciudad como el PRMB o la defensa de la refinería y Ecopetrol, la protección y recuperación del rio Magdalena y su navegabilidad, el desarrollo de la infraestructura vial, el medio ambiente, entre otros.

 

Y esto a través de todos los mecanismos legales a su alcance con el fin de convertirse en verdaderos representantes, y defensores, del municipio ante el infame desconocimiento que la nación ha hecho de la localidad.

 

En este mismo sentido es necesario que la ciudadanía asuma su responsabilidad al elegir sus representantes, el voto debe ser el resultado de una reflexión donde prime el interés general sobre el particular con el propósito de encontrar verdaderos liderazgos que luchen por los intereses de toda la ciudad. Si no es posible hacer esto, los problemas de representatividad seguirán, y las cosas no podrán cambiar para bien en el municipio.

 

 

 

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