Dios mío… ten piedad de esta mujer

Dios mío... ten piedad de esta mujerPor: Henry Sanabria Vega

 

¿Será que Yidis Medina se goza con el mal ajeno? … Todos sabemos que la ex congresista, Yidis Medina, acompañó al doctor Darío Echeverri en la campaña electoral del año 2015 que, finalmente, lo llevó a ocupar la Alcaldía de Barrancabermeja.

 

También sabemos que es una mujer reconocida en todo el país por ser la protagonista de la #Yidispolítica, el hecho más perturbador que ha tenido nuestra democracia en los últimos 65 años (desde la dictadura del General Rojas Pinilla), como quiera que por su «voto a favor de la reelección» del ex presidente Uribe, a la hora de los balances, se puede decir que «le salió costoso a la democracia colombiana», en el entendido de que a ella se debe el desbarajuste institucional que hoy vive el país.

 

La famosa Yidispolítica fue un espiral de corrupción por el que fueron condenados los ex ministros Sabas Pretelt y Diego Palacio, y el ex secretario de la Presidencia, Alberto Velásquez.

 

Por culpa del voto de Yidis a favor de la reelección, a los colombianos nos tocó sufrir  el segundo gobierno Uribe que fue de polarización, parapolítica y choques con la Corte Suprema de Justicia.

 

En ese «segunda presidencia de Uribe» (derivada de la Yidispolítica) se dio el escándalo por Agro Ingreso Seguro y el de las “chuzadas” del DAS, dos de los más sonados.

 

Pero más allá de eso y de la polarización política, fue la Carta de 1991 la que sufrió el golpe directo. Concebida para mandatos presidenciales de cuatro años, la continuidad de Uribe generó «un desequilibrio en el sistema de pesos y contrapesos entre las tres ramas del Poder Público».

 

Así las cosas, en su segundo gobierno,  Uribe Vélez tuvo la oportunidad de incidir directamente en la composición de un tercio de la Corte Constitucional, en la Junta Directiva del Banco de la República, del Fiscal general, del Procurador, del Contralor y del Defensor del Pueblo.

 

La reelección redujo la independencia de los organismos de control y, en parte, de las altas cortes de la justicia, concentrando el poder del primer mandatario.

 

Yidis Medina estuvo en la cárcel y pagó su culpabilidad pero «solo por el delito de cohecho», es  decir, NO se le ha juzgado por otros presuntos delitos cometidos cuando —posteriormente— recibió las «dádivas» gubernamentales que ella misma confesó haber recibido,  por ejemplo:   ¿cómo hacía para hacer nombrar un notario en Barrancabermeja, o manejar las cuotas en el Seguro Social? … ¿cobraba dinero por esos nombramientos?

 

Posteriormente, de manera injusta, (eso hay que reconocerlo) Yidis Medina fue vinculada a una investigación, acusada y condenada por el delito de «secuestro» a  32 años de prisión,  quedando —en esa oportunidad— destruida y humillada a nivel nacional.

 

Los invito a ver este VIDEO en donde Yidis Medina llora, desconsoladamente, ante las cámaras de televisión por la forma humillante (y a la vez ilegal) como fue manoseada y pisoteada por la justicia colombiana.   La parte más dramática y conmovedora está al final del video.

 

 

En easa oportunidad,  «nadie daba un peso por Yidis Medina»;   todo el mundo «le sacaba el cuerpo» porque Colombia era «uribista» y el ex presidente Uribe estaba en la «cresta de la ola de su esplendorosa popularidad» y ella (Yidis), condenada por «secuestradora y terrorista del ELN».

 

Sin embargo, en medio del «Desierto» en que vivía la señora Yidis Medina, aparece el «Oasis» de un hombre bueno, noble, de excelente corazón: Darío Echeverri Serrano,  quien al percatarse de la injusticia que se estaba cometiendo contra Yidis (a la que habían condenado a 32 años de cárcel) no dudó, un solo momento, en expresarle su amistad, su solidaridad, pero especialmente el apoyo a sus hijos (que quedaban totalmente desamparados).

 

Los invito a ver este otro VIDEO, en donde Yidis Medina le confiesa al periodista Luís Alberto Delgado (para el canal Enlace Televisión), el gesto de amor, cariño, respeto y solidaridad que le expresó, en esa oportunidad, el doctor Darío Echeverri.

 

 

 

 

Ya dije al comienzo de esta columna:   todos sabemos que la ex congresista, Yidis Medina, acompañó al doctor Darío Echeverri en la campaña electoral del año 2015 que finalmente lo llevó a ocupar la Alcaldía de Barrancabermeja, según ella «en un gesto de gratitud».

 

También se sabe —según se oye en los mentideros políticos— que el rompimiento de las relaciones de la controvertida dama con el gobierno local obedeció a que «no se le aprobó un convenio en el que ella tenía claros intereses económicos» pero que, infortunadamente, presentaban fallas administrativas que no hacían viable su ejecución.

 

Lo anterior generó —de parte de Yidis— en una explosión de rabia y total saboteo al gobierno local que se tradujo en liderar una revocatoria del mandato a partir del 1 de enero de 2017.

 

No quiero opinar en esta columna sobre la revocatoria, porque estos temas vienen siendo materia de investigación por parte de las autoridades y porque gran parte de lo que se irá a saber, más adelante, hoy forma parte de la reserva sumarial que —personalmente— respeto para que la investigación pueda concluir de manera satisfactoria.

 

Sin embargo, me causa profunda extrañeza y sobre todo mucho dolor, observar en los últimos días como la señora Yidis Medina goza, perversamente, frotándose las manos de la felicidad, refiriéndose en las redes sociales, particularmente al caso del doctor, Darío Echeverri, simulando estar «conectada directamente con la Fiscalía», entregando «primicias», pero peor aún «adelantándose a los veredictos de la justicia»«condenando anticipadamente» al doctor Darío Echeverri, en momentos en que —precisamente— la Fiscalía en cabeza de Néstor Humberto Martínez (NHM) viene siendo cuestionada por la falta de garantías como representante máximo del ente acusador, por hechos ampliamente conocidos por la opinión pública.

 

La duda que tenemos muchos ciudadanos es, ¿por qué una ciudadana, común y corriente, hace éste tipo de publicaciones donde ampliamente deja entrever su regocijo sin que la justicia haya fallado en contra o a favor de los implicados?

 

Resulta inhumano, totalmente despreciable la actitud asumida por esta señora que apenas hace unos meses «hablaba bellezas» del doctor Darío Echeverri y hoy se «emociona de la felicidad» por la desgracia de su hermano, del amigo que le ayudó a sus hijos … esos mismo hijos que Yidis —sangre de su sangre— parió de su propio vientre.

 

Confío plenamente en la justicia colombiana, en la independencia de los poderes, en nuestra Constitución Política y plenamente en el Todopoderoso creador del cielo y de la tierra.

 

Cómo ciudadano me pregunto: ¿por qué la ex congresista habla como si fuera la que estuviera «impartiendo» justicia?

 

¿Será que la señora Yidis Medina olvidó que ella  precisamentehabía sido víctima de un montaje judicial?

 

¿O será goza con el mal ajeno … aún del amigo que le ayudó a sus hijos en el momento más difícil de su vida?

 

Dios mío… ten piedad de esta de mujer!!!

 

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HENRY SANABRIA VEGA es un habitual columnista de BARRANCABERMEJA VIRTUAL.  Puede ser contactado en el correo electrónico: cupiagua23@hotmail.com

 

 

 

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