Límites

Límites  - Por: Darío Echeverry Jr.Por: Darío Echeverry Jr.

 

Se está haciendo común que por culpa de chismes y cuentos difundidos por las redes sociales ocurran muertes y heridas graves a personas.

 

Los problemas ocasionados por la ligereza y la falta de responsabilidad de los usuarios de los nuevos medios de comunicación aumentan y lo peor es que las consecuencias de estos comportamientos cada vez son peores. En esta circunstancia nos encontramos frente a un dilema complejo, ¿cómo se puede limitar el mal uso de las redes sociales sin limitar el derecho a la libre expresión de las personas?

 

Es claro que no es posible seguir con una situación como la actual, donde las personas lanzan infamias y ofensas en Facebook, por ejemplo, sin control, ocasionando daños graves sobre la dignidad de las personas, situación que no es resarcida adecuadamente y que solo en unos casos llegan a estrados judiciales, donde tampoco hay justica ni reparación.

 

Esto significa que después de hecha la calumnia, de mancillado al nombre de una persona poco se hace y la mancha sobre el buen nombre queda y la dignidad de la persona sufre sin poder ser devuelta a la condición anterior.

 

También hay que recordar que se debe defender la posibilidad de que los ciudadanos puedan expresarse libremente, que puedan opinar sin límites y exponer sus ideas y puntos de vista sin censura, pues esto es fundamental para el funcionamiento de la democracia.

 

Así que el punto aquí, el límite que debe ser respetado y considerado debe ser la dignidad humana. El ejercicio de la libertad de expresión debe ser limitado por el respeto de la dignidad de la personas, el buen nombre y la honra de los seres humanos debe estar por encima de la libre expresión, más aun cuando la tecnología actual  hace que el acceso a la información, y la expresión ciudadana, sea un ejercicio de incidencia masiva y gran rapidez.

 

Frente a esta difícil realidad es necesario actuar en dos niveles, el personal y el social. A nivel personal es indispensable dejar la complacencia y el consentimiento frente a manifestaciones, como publicaciones y comentarios, que atenten contra la dignidad de las personas.

 

Las redes sociales dan herramientas suficientes para cortarle el camino a esas manifestaciones y a quienes las expresan, pero las personas son tolerantes y condescendientes y permiten que ese tipo de expresiones se mantengan en las redes.

 

Por otro lado, socialmente es indispensable que se establezcan unas reglas mínimas acerca de lo que se puede aceptar en las redes sociales, aquellas frases insultantes y degradantes, los chismes, las historias sin sustento, las noticias falsas, las imágenes que degradan la dignidad humana, en fin, todo aquello que solo busca insultar y agredir debe ser rechazado socialmente y las personas que lo producen y publican deben ser informadas que su comportamiento no es aceptable y que deben asumir consecuencias sociales y jurídicas.

 

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