A tomar el toro por los cuernos

A tomar el toro por los cuernosEditorial El Medio Magdalena

 

A partir de lo planteado por altos funcionarios de Ecopetrol y el gobierno nacional es cada vez más un hecho que se realizara la explotación de yacimientos no convencionales, el denominado Fracking, en Barrancabermeja.

 

Es una cuestión simple, frente a unas reservas cada vez más mermadas, unos precios del petróleo cada vez más atractivos y una necesidad creciente de recursos por parte del Estado, la opción del Fracking es demasiado tentadora para dejarla pasar, y en esta cuestión el gobierno nacional es pragmático, se necesita petróleo para tener más recursos y el crudo esta en yacimientos no convencionales, es indispensable explotar ese tipo de pozos, no hay marcha atrás.

 

Es solo cuestión de tiempo que se presente una solicitud de licencia ambiental ante la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, ANLA, para iniciar el proceso.

 

Es cierto que hay una comisión de expertos que revisará el tema y dará recomendaciones acerca de si se debe realizar ese tipo de explotación, pero la decisión final vendrá del gobierno y todo está dado para darle vía libre al fracking.

 

Frente a esta realidad la comunidad y la administración municipal tienen dos caminos, oponerse o buscar el mayor provecho posible.

 

El camino de la oposición requiere que se haga un frente común que busque detener el fracking a través de la movilización ciudadana, instrumentos legales, herramientas administrativas, entre otras.

 

Frente a las diferencias judiciales que se han dado, como por ejemplo la decisión de la Corte Constitucional y la del Consejo de Estado, la determinación de Ecopetrol y la necesidad del gobierno nacional, es posible que termine dándose el fracking, y el municipio tendrá que ver como se realiza ese procedimiento, pero bajo unas circunstancias y condiciones establecidas por el Estado y la empresa petrolera, desde Bogotá, lejos de la realidad local.

 

La otra opción es buscar el mayor provecho posible a la explotación de yacimientos no convencionales, lo que implicaría establecer un espacio de concertación donde la comunidad y la administración municipal con el gobierno nacional y Ecopetrol se puedan establecer las reglas de juego de esa explotación.

 

Eso significa que desde el territorio se establecerían las condiciones del fracking, y ahí es donde se podría establecer un marco favorable para el municipio, donde se establezca un instrumento de monitoreo ambiental, un fondo para la prevención, protección y recuperación del medio ambiente, un aumento de las regalías y compensaciones directas, un fondo para el financiamiento de iniciativas para la transición energética, un mecanismo de contratación de bienes y servicios locales, un fondo de desarrollo de la infraestructura local, entre otras cosas, pues tal como lo ha mostrado Ecopetrol, las reservas de crudo que se pueden explotar vía Fracking representan varios millones de barriles lo que podrían significar miles de millones de pesos que deben ser equitativamente distribuidos y donde el municipio debe ser el primero en beneficiarse.

 

No hay que llamarse a engaños, las necesidades de recursos que tiene Ecopetrol y el Estado, más aún frente a la disminución de las reservas de petróleo y el creciente déficit fiscal, hacen de que la opción del fracking no solo sea una posibilidad sino una necesidad, y antes de que sea impuesta, desarrollada a la fuerza y de espaldas a la comunidad se hace indispensable tomar “el toro por los cuernos” y enfrentar esta situación, pero poniendo las condiciones antes de que las impongan.

 

El municipio tiene la oportunidad de iniciar una negociación, desde la experiencia que tiene y la capacidad de movilización que ha demostrado, apoyándose en el conocimiento de la Unión Sindical Obrera USO, la Cámara de Comercio de Barrancabermeja, la academia local, entre otros, para poder posicionarse como un actor a considerar al momento de tanto iniciar la explotación de los yacimientos no convencionales como cuando se haga la distribución de la riqueza generada por esa actividad. Barrancabermeja sabe lo que es la explotación petrolera impuesta, determinada desde las petroleras y el gobierno nacional, donde no se consideran las necesidades y afectaciones que se hacen al territorio pues lo importante son los recursos que se generan.

 

Es momento de poner condiciones, que se puedan destinar recursos para el beneficio del medio ambiente, para la transición energética, para el desarrollo de la infraestructura, en fin, para cubrir las diferentes necesidades de la comunidad, pero bajo criterios de verdadera equidad, que reconozcan que es en el municipio donde se ocasionan los problemas y debe ser la localidad el principal receptor de regalías y compensaciones, no la nación ni el departamento, el territorio municipal debe ser el espacio donde se inicie el resarcimiento y la reparación de los daños y el destinatario de las utilidades y prerrogativas resultado de la actividad.

 

Es el momento para que Barrancabermeja se convierta en actor activo del proceso y no siga sufriendo por su pasividad y reactividad, que ha ocasionado más problemas de los que ha solucionado.

 

La ciudad está frente a un momento histórico donde se hace necesario ponerse al frente de los tiempos, y hace falta el liderazgo del alcalde Darío Echeverri para que enfrente, como ya lo ha hecho, esta coyuntura.

 

 

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