Por la paz y por un país más humano

Por la paz y por un país más humanoEditorial El Medio Magdalena

 

Este domingo se realizará la segunda vuelta presidencial y en estos comicios se elegirá el próximo presidente del país, y aunque mucho se ha hablado del tema, discusiones serias, especulaciones, chismes y memes, hay todavía muchas dudas entre los ciudadanos, a pesar de que las encuestas marcan un posible ganador.

 

Estas elecciones muestran dos opciones claras y diferenciadas. Por un lado, esta Iván Duque, una persona relativamente joven, con poca experiencia en lo público y en el quehacer político, pero apoyado por la maquinaria política, propagandística y mediática del ex presidente y senador Álvaro Uribe y su partido político el Centro Democrático.

 

Este apoyo le ha significado pasar de ser un senador desconocido, elegido gracias a los votos de Uribe que permitió elegir una veintena de senadores, a ser el ganador de la primera vuelta presidencial con alrededor del 39% de los votos.

 

La plataforma política de esta candidatura hereda las posturas y posiciones de Uribe, caracterizadas últimamente por el rechazo de los acuerdos de paz, modificación del sistema judicial y unificación de las cortes, entre otras cosas, que claramente muestran un retroceso político para el país, con el agravante de que señala su compromiso de combatir la corrupción y mejorar la eficiencia del Estado pero al mismo tiempo ha reunido en su campaña a todos los partidos, dirigentes y líderes políticos que han estado involucrados en escándalos de corrupción en todo el territorio nacional, lo que es una clara contradicción que dice mucho de la retórica electoral usada y la distancia que tiene con el actuar político de ese candidato y su campaña.

 

Por otro lado, está Gustavo Petro, el cual cuenta con una amplia experiencia en la política y en la administración pública, ocupando cargos en varios niveles del Estado pero que carga con el peso de haber sido miembro de la guerrilla del M-19 y haber militado en partidos de izquierda.

 

Esta situación ha generado profundos temores en sectores de la población, altamente prevenidos con este candidato por su pasado guerrillero, su militancia política y su cercanía política con el proyecto venezolano de Hugo Chávez.

 

Su plataforma política se ha caracterizado por el apoyo a los acuerdos de paz, ajustes al modelo económico y una plataforma de promoción de energías limpias para el país, entre otras cosas, pero debido a algunos planteamientos, relacionados con expropiación de bienes improductivos o el abandono del modelo económico basado en la minería, junto con sus planteamientos de izquierda, ha recibido críticas desproporcionadas y toda una campaña de desprestigio que ha deformado el proceso electoral.

 

En términos reales, aunque existe la posibilidad del voto en blanco o la abstención, la actual elección marca la posibilidad clara de elegir qué tipo de gobierno se quiere desarrollar para esta nación.

Se ha venido dando una áspera controversia sobre el respeto al voto en blanco, en donde es posible ver como un sector de la población ha señalado que no se siente identificado con las dos opciones dadas, pero en términos reales de la votación, el voto en blanco podría ser más bien un factor que podría ayudar a elegir uno de los candidatos y no incidir realmente en el resultado de los comicios.

 

Frente a esta situación que se le presenta a la ciudadanía, que debe decidir sobre el futuro del país, se debe buscar un elemento que, dada su trascendencia y su importancia, no solo para la historia, sino también para el futuro, permita que, con base en él, la ciudadanía tome una decisión, que le facilite escoger por quien votar.

 

Y para Colombia la consolidación de la paz es el elemento más importante, pues representa un cambio fundamental en la vida social, económica y política del país.

 

Las propuestas y el discurso de los dos candidatos han mostrado dos diferentes enfoques y abordajes al tema de la consolidación de la paz en el país.

 

Los electores han podido identificar que opinan no solo los candidatos sino también sus aliados políticos y miembros de partidos y campañas, lo que realmente configura la posición de cada candidato frente a este tema.

 

Y en términos reales frente a la consolidación de la paz en este país el candidato Gustavo Petro ha asumido las posiciones más adecuadas para avanzar en este proceso, pues el respeto de los acuerdos con las Farc, el compromiso con las víctimas del conflicto, el apoyo a la Justicia Especial para la Paz y la Comisión de la Verdad, entre otras cosas, revelan que no solo el candidato Petro, sino también sus aliados y miembros de su campaña, han mostrado un serio compromisos con los avances que se han dado en la consolidación de la paz en Colombia y podrían garantizar no solo la continuidad sino también el fortalecimiento de este proceso.

 

Es momento de considerar estos hechos y así tomar la mejor decisión para el país este domingo.

 

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