¡Barrancabermeja, feliz cumpleaños!

¡Barrancabermeja, feliz cumpleaños!Por: Alberto Cotes Acosta

 

“… Después agregó: “Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra”…”

La BIBLIA, Lucas 4;24

 

¡Barrancabermeja, feliz cumpleaños!      Llegué a estas tierras en marzo de 1987, después de un año casi de estar ‘echándome fresco’ con mi cartón de Arquitecto en mi ciudad natal, en una oficina que había abierto con la esperanza juvenil de que “me llovieran clientes”.

 

Llegué a pedido de mi tío Eduardo Acosta Troncoso (Q.E.P.D.), quien para la época era uno de los principales contratistas de la ciudad y vine a ayudarle en la ejecución de obras que en virtud de los contratos con el Municipio de Barrancabermeja y la Estatal Petrolera tenía en ese año.  Llegué precedido de recomendaciones varias de prominentes personajes de mi natal Santa Marta, pero con el disgusto de toda mi familia, ya que para la época lo que se conocía de Barrancabermeja no era ‘nada bueno’.  Nadie quería que me viniera a estas tierras a ‘buscar desgracias’.

 

¡Ah cuan equivocados estaban! Me encontré desde el primer día con ciudadanos alegres, solidarios, entusiastas, luchadores y “buenas gentes”, aunque un poco asustado por tanta advertencia sobre lo que podía ocurrirme, pero con el ímpetu de la juventud que me daba la fortaleza para “conquistar el mundo”.

 

Entendí,  desde las primeras horas, cuáles eran las condiciones de la ciudad y por qué su mala fama, dándome cuenta que muchas de las “desgracias” que acompañaban a este pedazo de patria eran propiciadas no por los ciudadanos barranqueños, sino por ciudadanos foráneos que querían de cualquier manera tomar las riendas de la municipalidad.

 

Muchos de mis familiares  —incluyendo a mi tío Eduardo—  pensaron que me iría pronto, que no duraría muchos años aquí, sino que aprovecharía para “coger experiencia” y devolverme a mi tierra natal.   Pero … Me enamoré …  Me enamoré del calor sofocante, me enamoré del olor a asfalto de los mediodías sofocantes, me enamoré de los sancochos y  las jugadas de dominó en cada paro cívico, me enamoré del calor humano, me enamoré del río perpetuo, de las ciénagas abismales, de los bosques estampados, me enamoré de los aguaceros torrenciales con rayos y centellas, me enamoré de la brisa invisible, y si … me enamoré de una barranqueña.

 

Esta ciudad me ha formado, me ha dado todo. Todo lo que he querido emprender, lo he hecho, con las vicisitudes de la vida, con  mis yerros y  mis aciertos, me ha dado lo mejor de mi vida:  (4) cuatro hijos hermosos, todos barranqueños.  Me ha dado la oportunidad de proyectarme como profesional, como artista y como persona. Me ha dado el cariño de muchos ciudadanos, la amistad  sincera y desinteresada de ciudadanos de todo tipo, que se distinguen con un rasgo común:  La Solidaridad.

 

También me ha dado tristezas, al ver caer a amigos de un lado y de otro en una absurda guerra fratricida; tristeza por el olvido a que nos someten como pueblo; tristeza por la falta de amor por parte de algunos ciudadanos. Sin embargo son más las alegrías que las tristezas y a pesar del pedido sempiterno de mi Madre, creo que no saldré nunca de estas tierras y ojalá cuando la parca venga por mi cuerpo, mi alma sea liberada en uno de los espacios más hermosos de la tierra:

 

Desde algún lugar de la Ciénaga San Silvestre

Un manto de nubes cubre la cordillera

dejando entrever su augusta imponencia

y de la laguna azul en la ribera

las golondrinas reflejan la inocencia

multicolores mariposas juguetonas vuelan

entre los frondosos arbustos siempre verdes,

tal como los recuerdos que fáciles se cuelan

y sobre etéreas nubes piden que me recuerdes.

 

Atrás sobre las lomas, el humo azul intenso

de grandes chimeneas elevase hasta el cielo

buscando el refugio del Padre Dios Inmenso

tal como mi alma en tu corazón de hielo.

 

Las anaranjadas curvas de la estrecha carretera

se pierden tras las alegres verdes ramas

que bailan con la brisa un tango a la carrera

luciendo cual guirnaldas de la lluvia sus escamas;

y en medio del hermoso y dulce paisaje

me encuentro yo en paz con la naturaleza

soñando despierto entre el verde ramaje

contigo, con la tuya tan singular belleza.

 

¡BARRANCABERMEJA FELIZ CUMPLEAÑOS¡

 

 

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ALBERTO COTES ACOSTA, actualmente es el director del Instituto de Tránsito y Transportes de Barrancabermeja (ITTB).     BARRANCABERMEJA VIRTUAL, abril 2018 ©

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