Recordar para vivir

Recordar para vivir

Dario Echeverry Jr.

Por: Darío Echeverry Jr.

 

La falta de memoria es pavorosa, es tal vez uno de los peores defectos de un pueblo y ocasiona grandes sufrimientos.

 

Hace más de 50 años una de las razones de la protesta popular, de la insatisfacción de la comunidad y de inequidad era la exclusión y la falta de espacios efectivos de participación en política, así nacieron las guerrillas y así comenzó el conflicto armado.

 

En la actualidad, la falta de memoria es una enfermedad aterradora para el país pues olvidó lo que paso, y en el eterno y terrible circulo vicioso de la historia, seguimos olvidando el pasado y reproduciendo los males que nos han aquejado.

 

En pleno siglo XXI, donde deberíamos haber adquirido una madurez política, producto de décadas de violencia, y ahora que se facilita la posibilidad de hacer política a una organización que lo reclamo por tantos años, se forma un debate donde lo que en ultimas queda sobre la mesa es la persistencia de la exclusión y la ausencia deliberada de espacios de participación efectiva.

 

Tanto sufrimiento producto del conflicto armado debió haber enseñado a la sociedad que es mejor el debate de ideas, la discusión ideológica y la pugna por los votos, que el derramamiento de sangre y la muerte.

 

Es mejor la lucha electoral que el enfrentamiento armado, y por esa razón es indispensable que la nación tenga la convicción de que debe primar la deliberación política como forma de resolver los problemas, y la violencia debe ser no solo rechazada sino desterrada como practica social dentro del imaginario político.

 

Es indispensable que como comunidad no solo exista un compromiso con la construcción de memoria, sino que también la gente tenga la historia, no como algo ajeno sino como un referente cercano al momento de tomar decisiones sociales.

 

El dicho popular que reza el que no conoce la historia está condenado a repetirla no es solo un cuento, es una constante en la vida de este país.

 

Es momento de recordar, de hacer de la memoria un activo social, y permitir que la democracia se consolide permitiendo que todos participen en iguales condiciones, y así realmente fortalecer el Estado de derecho.

 

El olvido y la falta de memoria solo llevaran a este país a profundizar sus problemas y a alejar las soluciones.

 

Recordar no es solo vivir, es la posibilidad de reconocer los errores y evitar repetirlos, es la posibilidad de tener certezas y evitar la incertidumbre, es poder identificar los males para impedir sufrimientos.

 

En estos tiempos de mentiras, omisiones y calumnias es fundamental que sea la historia y la memoria que guíen las decisiones de la comunidad.

 

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