Tiempos nuevos

Tiempos nuevos

Darío Echeverry Jr.

Por: Darío Echeverry Jr.

 

La caída de los precios del petróleo puso la economía del país en aprietos, pero al mismo tiempo la firma de los acuerdos con las FARC permitió que se abriera con mayor fuerza una nueva fuente de ingresos para el país, el turismo.

 

Barrancabermeja ha sido una de los lugares más afectados por la crisis de la industria petrolera, pero al igual que el país, nuestra ciudad tiene grandes posibilidades de generar riqueza en otros sectores, como el turismo.

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Pero ese proceso no es automático, ya la ciudad ha visto que ese tipo de transición de una economía mayoritariamente extractiva a otra diversificada toma tiempo y cuesta, no solo en términos de dinero sino en educación y visión.

 

En este punto de la historia local, hay una corriente de opinión publica crítica sobre lo que sucede pero que ha sido incapaz de transformar las críticas, no solo en propuestas sino en acciones de cambio, para generar condiciones para hacer más diverso no solo la ocupación sino la opinión, es decir, para orientar la acción y el pensamiento público en diferentes opciones.

 

Por otro lado, hay otra línea de opinión que plantea la necesidad de innovar y crear para afrontar la situación, buscando no repetir el pasado sino presentando nuevas opciones para resolver los problemas y actuando a conformidad.

 

Lo que se viene dando en logística, agroindustria, y más tímidamente en turismo, son ejemplos de eso.

 

Generar alternativas de empleo y de generación de riquezas no requiere de acción de las instituciones públicas, se requiere de iniciativa privada que sea capaz de ver las potencialidades para generar acciones, hechos, que luego se traducen en riqueza y empleo.

 

El proceso no es perfecto, pero ha funcionado. Esto quiere decir que es indispensable dejar de esperar soluciones externas y que la ciudad empiece a generar las soluciones a sus problemas, no es fácil, pero si no se empieza cada vez es más difícil.

 

La realidad muestra que hay que dejar atrás la retórica, la crítica de siempre o los lugares comunes, la educación por sí misma no va a cambiar la ciudad o señalar lo malo de todo tampoco, es necesario indicar el camino con acciones, desde una visión concreta, y así facilitar el tránsito hacia una nueva ciudad.

 

El gobierno local, gremios económicos, la academia, entre otros, están marcando el camino, y la ciudad necesita que sean más los que se unan a esta idea, lo más pronto posible.

 

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