Con ‘v’ de ‘vendetta’.

Con ‘v’ de ‘vendetta’.Por: Vladdo.

 

No tenía nada de novedosa la intervención del ‘patrón’ del Centro Democrático en el Foro Concordia, realizado en Atenas, la semana pasada. Bien conocida es su habilidad para aprovechar todo micrófono que le pongan por delante para hablar mal de su patria en cualquier rincón del mundo.

 

Enceguecido en su cruzada contra Juan Manuel Santos, a él no le importa pisotear el nombre de este país que no solo le ha concedido los más altos honores, sino que le ha perdonado todo; porque si hay alguien en Colombia que ha gozado de completa impunidad es Álvaro Uribe Vélez.

 

A él nadie le ha pasado factura por las fechorías de todos sus buenos muchachos; ni por los cientos de asesinatos cometidos a la sombra de la ‘seguridad democrática’;  ni por la persecución a los líderes de la oposición, a los que acusaba de terroristas; ni por la muerte de decenas de activistas defensores de derechos humanos —como el aberrante caso del profesor Alfredo Correa de Andréis—; ni por el apoyo que les pedía a los ‘parapolíticos’ en el Congreso; ni por los innumerables casos de funcionarios de su gobierno condenados por delitos que van desde la corrupción hasta el narcotráfico, pasando por asesinatos; ni por las ‘chuzadas’ a los magistrados de las altas cortes; ni por los ‘negocios de sus hijos’ en las zonas francas; ni por el acoso y hostigamiento de su gobierno contra los periodistas que se atrevían a cuestionarlo, como Claudia Julieta Duque o Daniel Coronell; ni por la invitación que les hizo a los líderes paramilitares al Capitolio Nacional; ni por el incumplimiento de su promesa de dar a conocer las declaraciones de renta de él y de su familia.

 

Aunque podría llenar esta columna con la extensa lista de casos por los cuales debería responder Álvaro Uribe, solo menciono unos cuantos para subrayar el hecho de que quien tiene a cuestas este ‘nutrido inventario de crímenes sin castigo’ es el mismo al que se le ‘llena la boca’ al hablar de ‘impunidad’ en escenarios internacionales.

 

“Las Farc gozan de total impunidad”, decía en la capital griega el flamante senador, con la tranquilidad de quien goza de inmunidad parlamentaria y fuero presidencial.

 

Ninguna parte de su infame discurso resiste el menor análisis. Hay que ser muy cínico en esta vida para pronunciar en menos de cuatro minutos tantas mentiras, inconsistencias y —en el menos peor de los casos— exageraciones.  Desde luego, esas cosas a él no le preocupan; pues sabe que le son ‘útiles’ en su propósito de desacreditar a un país que, muy a su pesar, sigue adelante; pero que a él le conviene mostrar en caos.

 

Como en toda vendetta, a Uribe no le importan las víctimas colaterales. Por eso no tiene inconveniente en tirar por la borda el empeño de millones de colombianos que día a día se esfuerzan por hacer algo productivo, mientras él solo piensa en volver trizas la fe y la esperanza. En sus trinos, mociones o discursos, su único interés es ahondar la división, hacer indignar a la gente, envenenar el ambiente; exacerbar una crisis que le siga generando dividendos.

 

Tengo que citar de nuevo algunos de los rasgos que hace unos años esbozaba en La Nación, periódico de Buenos Aires, el psiquiatra argentino Hugo Marietán, al referirse a esta clase de dirigentes. “El psicópata no se adapta a la tranquilidad. Él necesita la crisis. Ser reconocido como salvador. En la paz, él no tiene papel. No la soporta. Por eso las sociedades lideradas por políticos de estas características viven de crisis en crisis”, decía el especialista, al hacer ese aterrador perfil.

 

Sin duda, es más fácil destruir que construir y en esto Uribe es especialista. Por eso, en vez de sorprendernos con discursos como el de Grecia, preparémonos para cosas peores; pues su ruindad no tiene límites y la campaña presidencial de 2018 apenas empieza.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

VLADDO, Vladimir Flórez, es un caricaturista y periodista colombiano. Desde 1986, ha colaborado con las principales revistas y periódicos de su país, lo que le ha valido premios y reconocimientos como el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, el Premio Nacional de Periodismo del Círculo de Periodistas de Bogotá (1988), el Premio de Excelencia otorgado por la Sociedad Interamericana de Prensa (2002) y en dos ocasiones el Premio de Excelencia de la Society for News Design, por su trabajo como diseñador de periódicos.

Comments

comments