Inicio Jairo Andrés Amaya Nuestra realidad, nuestra lucha.

Nuestra realidad, nuestra lucha.

Por: Jairo Andrés Amaya García.

 

Recuerdo que por aquellos años entre el 2000 y el 2001, un gran amigo mío veía a Barrancabermeja ‘estancada’.  Quería irse, no veía posibilidades de establecer un negocio fuerte y las oportunidades de empleo se resumían entre Ecopetrol y la Alcaldía y eso lo mantenía desesperado.

 

En aquella época, (me refiero al 2000 y 2001), en Barrancabermeja no existían los confortables centros comerciales de hoy y la oferta de estudios profesionales universitarios era  poca,  de tal  manera que terminar el bachillerato y seguir estudiando a  nivel  superior  casi  siempre  apuntaba hacia  la ciudad de Bucaramanga u otras capitales.  La verdad, el comercio y en general el tejido empresarial en Barrancabermeja eran muy reducidos.

 

Mi buen amigo, (al que me he referido en esta columna), al final terminó por irse para Bogotá, encontró rápidamente empleo y estableció una vida en la capital del país; para él estaba claro que Barrancabermeja ‘no era la ciudad de las oportunidades’.

 

Posteriormente, en el 2002, la cosa empezó a cambiar en Barrancabermeja, la exploración de nuevos pozos petroleros en la región aumentó la oferta laboral de forma considerable, hecho económico que impactó aún más debido a los altos precios del crudo en los mercados internacionales cuyo precio del barril —por esa época— se mantuvo sobre los 100 dólares.

 

Por supuesto, al existir más dinero circulante en la ciudad, producto del aumento de la oferta laboral y salarios más altos, empezaron a llegar a Barrancabermeja más negocios y almacenes, contribuyendo así a reunir todavía más las ofertas de empleo.

 

Llegaron centros comerciales, cadenas de almacenes y modernas salas de cine que tenía varios años de ausencia en la ciudad.  Sin duda, ‘Barrancabermeja vivía su segunda primavera’.

 

Mi amigo se arrepentía de su decisión.   Barrancabermeja había cambiado de forma increíble, incluso hasta algunos empezaban a proponer a nuestra ciudad como la ‘real’ capital del departamento de Santander.

 

Pero con la reactivación económica también llegaron a Barrancabermeja otros males, los precios empezaron a inflarse.   Los arriendos, la comida, los servicios, todo empezó a encarecer, el bolsillo de los ‘no petroleros’ no aguantaba.

 

La ciudad empezó a crecer demográficamente, muchas personas de otras regiones del país empezaron a buscar fortuna aquí, ya sea empleo, montando negocios formales e informales, algunos le apuntaron al transporte informal (mototaxistas).

 

Pero como siempre, «cuando pones todos los huevos en una sola canastilla corres el riesgo de perderlos todos si la dejas caer».

 

De toda esta economía que se generó dependiendo ‘única y exclusivamente del petróleo’, ninguna administración municipal pensó en el futuro, todos vivían del momento, nadie le preocupa lo que se avecinaba.

 

Pasaron los años y ya por allá en el 2011, llego una mejor noticia, Ecopetrol había decidido «modernizar su Refinería»,   7 plantas serían construidas y la fuerza laboral que generaría  el  ‘mega proyecto’  sería  en  torno a  la  generación  de  20  mil puestos  de  trabajo, directo e indirectos, que generaba la construcción de las plantas.  La cosa ‘se había puesto mejor’.

 

Pero, empezaron los problemas.

 

Hay que decir que este ‘boom petrolero mundial’ tenía una causa.   Desde la llegada de Hugo Chávez Frías a la Presidencia de Venezuela, su influencia en la OPEP (Organización de Paises Exportadores de Petróleo) hizo que los precios del crudo llegaran a cifras increíbles.  En esa época se pasó a pagar más de 100 dólares por barril de petróleo.

 

Eso le daba un poder económico a Venezuela (y por consiguiente a nosotros los barranqueños que dependíamos de Ecopetrol, una empresa básicamente petrolera).  Venezuela empezó a convertirse en un dolor de cabeza para los Estados Unidos debido a la marcada ‘oposición geopolítica’ que molestaba profundamente al coloso del norte.

 

Al margen de todo, los entendidos en la materia dicen que una de las formas que manejó Estados Unidos para ‘frenar’ la ‘Revolución de Chávez’ fue aumentar la producción de crudo para bajar los precios en el mercado internacional, atendiendo una elemental norma de la Ley de la Oferta y la Demanda.

 

Para aquellos años el precio empezó a bajar y empezaron nuestros dolores de cabeza, Ecopetrol empezó a contratar menos, las empresas empezaron a irse de la ciudad originando números despidos, la creciente economía local se quedó sin su principal soporte y nos cogió la crisis.    Recibimos  un golpe que hasta ahora no hemos sabido asimilar:  ¡ Nos dejaron sin PMRB !

 

Hay que decir de nuevo que los gobiernos de la época, en mi humilde opinión, solo se dedicaron a ‘vivir el presente’.    Nadie diseñó un plan para dejar la dependencia de Ecopetrol, a nadie le interesaba.

 

Tal vez el señor Elkin Bueno Altahona tuvo la mejor oportunidad de todas las administraciones de los últimos 20 años, pues tuvo el dinero suficiente y tenía en ese momento la capacidad para cambiar el Municipio, pero no fue así.    Se gastó el dinero en cosas innecesarias, endeudó la ciudad con más de $ 160 mil millones de pesos y, por ejemplo, obras como la PTAR (básica para el tratamiento de nuestras aguas residuales) jamás se construyó en su gobierno.

 

Paralelamente mientras toda la ciudad se preparaba para el PMRB (el mismo gerente de Ecopetrol se lo pidió a los empresarios barranqueños) en Cartagena se ‘cocinaba’ el mayor desfalco de la historia reciente del país:  REFICAR.

 

Aparte del PMRB, Ecopetrol también tenía planeada la modernización de la Refinería de Cartagena situación aprovechada por funcionarios de la empresa y contratistas inescrupulosos que indujeron a un desfalco en la obra por mas de 4.000 millones de dólares,  algo así como 12 billones de pesos colombianos.

 

Lamentablemente, hasta el sol de hoy, ninguna autoridad en Colombia representada en los órganos de control (Contraloría, Procuraduría y Fiscalía) han ejercido acción sobre este desfalco considerado el más grande de toda la historia en Colombia.

 

Darío Echeverri Serrano gana la Alcaldía de Barrancabermeja en el 2015 y le ha tocado lidiar con todos estos problemas:  precio del petróleo bajo,  sin posibilidad de PMRB (con esos precios era imposible), municipio endeudado, sin políticas y estrategias para mejorar nuestra economía, pasivos ambientales y un creciente  desempleo por las causas ya mencionadas.   Hoy estamos enfrentados a nuestra peor crisis de los últimos 20 años.

 

En el gobierno de Elkin Bueno Altahona se dice que el derroche de dinero fue increíble abusador, nadie se quejaba (a excepción del último año).

 

No podemos perder la memoria.    Hoy, todos los líderes de la llamada ‘oposición’ antes vivían ‘muy cómodos’ y ayudaron a ‘derrochar’ el presupuesto municipal.    Pero peor aún,  NO  asimilaron  la  derrota  electoral  de  2015  y   empezaron  a  hablar de  ‘revocatoria’  apenas  3  meses  después  de  posesionado el nuevo alcalde y a exponer  los  aspectos  de  la  crisis como si los males hubieran comenzando en gobierno de Darío Echeverri.

 

A 1 año y 3 meses de su mandato, la situación en Barrancabermeja poco ha cambiado por una nueva negativa de Ecopetrol al PMRB, la suspensión de proyectos como la navegabilidad del río Magdalena, de la vía Yuma, de la Ruta del Sol (Fase II)  y  el rechazo del presidente Juan Manuel Santos en convertir a Barrancabermeja en Distrito Especial Petroquímico, Logístico y Turístico.

 

Este año, 2017, el precio del petrolero se estabilizó, Ecopetrol empezó a generar mejores ganancias y nuestra Refinería ha venido contribuyendo al fortalecimiento de la economía de la empresa.   Las condiciones mejoraron, por eso Darío Echeverri empezó a revivir el tema del PMRB.

 

Siguiendo un conducto regular nuestro Alcalde —aprovechando la visita del presidente Santos a nuestra ciudad—  le pidió la reactivaron del proyecto, Santos prometió el PMRB por ‘módulos’ pero a los pocos días Juan Carlos Echeverry  (Presidente de Ecopetrol)  enterraba esa promesa.

 

Cabe anotar que el fin de la ‘bonanza petrolera’ en la ciudad trajo consigo el cierre de muchos negocios, almacenes y un creciente aumento del desempleo, esto repercute en el recaudo de impuestos como el de industria y comercio (que es el fundamental para nuestros ingresos corrientes).   Al haber dificultades para conseguir dinero hay dificultades para pagar impuestos.

 

Por eso esta muy claro que el problema de Barrancabermeja NO es el gobierno de Darío Echeverri, como algunos quieren hacerlo ver.     Las personas que lo hacen quieren llevar a la ciudad a un desfiladero que nos llevaría a la quiebra total.

 

Un proceso ‘revocatorio’ no generaría mejores condiciones, es irresponsable y mezquino.   Llevarlo a cabo nos llevaría a la incertidumbre, a una crisis de gobernabilidad, a la paralización de los empleos y proyectos por más de un año y  peor aún nadie puede garantizar que las cosas mejorarían con un nuevo gobernante.

 

La única solución aquí es la unión, la unión de un pueblo en torno a una idea:  buscar salir de la crisis.

 

Cambiar de piloto en este averiado auto no es lo más sensato, el piloto actual no averío el vehículo, ya venía así y ha sido difícil conseguir buenos resultados a partir de esto.

 

Luchar por el PMRB es una buena opción.

 

¿Pero que hacemos si Ecopetrol ya dijo que NO lo hará?

 

Es correcto, pero si desde Bogotá ven a una Barrancabermeja unida, fuerte, tal vez podamos conseguir otras alternativas diferentes como ayudas económicas, algunos planes de salvación para la crisis.   Todo lo que podamos lograr, así no sea la iniciación del proyecto PMRB de forma inmediata, nos sirve.

 

Esta es nuestra realidad y así debe ser nuestra lucha.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

JAIRO ANDRES AMAYA GARCÍA es un habitual columnista de BARRANCABERMEJA VIRTUAL.  Puede ser contactado en el correo electrónico:  [email protected]

Comments

comments