Unidos.

Por: Dario Echeverry Jr.

Es curioso ver como algunas personas tiene un afán exagerado por mostrar que el municipio está fragmentado o polarizado cuando en realidad la situación está lejos de ser así.

 

Para la comunidad es claro que hay una crisis en Ecopetrol que ha ocasionado desempleo y cierre de negocios, y que la administración municipal ha tenido que afrontar una herencia de desorden administrativo y financiero, que se ha complicado con problemas económicos resultado de la caída en la tributación producto de la crisis petrolera.

 

Así que los que quieren culpar al gobierno local de estos problemas buscan responsabilizar equivocadamente tratando de desprestigiar a una administración que ha tenido que poner la cara en una situación que hacía muchos años no se veía.

 

Pero lamentablemente eso no es todo, la comunidad sabe que los problemas de la ciudad no se pueden resolver de la noche a la mañana, que a los gobiernos se le deben dar tiempo para arrancar su gestión y que las dificultades por las atraviesa en este momento el municipio son muchas y muy complicadas, y que es necesario darle tiempo al tiempo. Así mismo, la gente tiene la certeza que un cambio prematuro de gobierno no es la solución a los problemas del municipio, ni mucho menos significara que se mejorara la calidad de vida de la gente.

 

Así que existen dentro de la comunidad ideas muy claras sobre la situación de la ciudad que van en contra de las mentiras y engaños que algunos proclaman buscando pescar en rio revuelto, y lograr alcanzar sus intereses personales.

 

Es necesario desconfiar y no prestar atención a la insistencia de algunos de mostrar que el municipio está fragmentado o polarizado, pues aunque hay problemas en la ciudad la comunidad no está dividida, existen divergencias de opiniones sobre algunos temas pero no existe ese fraccionamiento que algunos intentan a cualquier precio posicionar dentro de la opinión pública.

 

El afán de presentar a una comunidad fracturada representa un grave peligro social, pues busca desestabilizar las relaciones al interior de las comunidades y al mismo tiempo fomenta la desconfianza de la gente hacia las instituciones públicas y el gobierno, lo que provoca incertidumbre que en tiempos de crisis no hace sino ahondar los problemas de la gente.

 

Aquellos empecinados en impulsar este tipo de ideas le prestan un flaco servicio al municipio, y más bien son una amenaza a la comunidad que necesita fortalecer sus instituciones para poder avanzar en la resolución de los problemas públicos.

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