Ya veremos

Sample ImagePor: Heyner Mancera Rincón

De nuevo se acerca la época invernal con la alerta de que todo el mundo debe montar sus corotos a los armarios y nadie debe botar más basura de lo acostumbrado a los caños porque ¡claro!… esto provoca el desbordamiento de todas las aguas residuales que fluye por ellos.  Ya se preparan los del CLOPAD para llevar las donaciones y mercados que Barranqueños benevolentes entregan a la cruz roja para los damnificados de la época invernal del 2010.  Existen registros fotográficos de inundaciones en Barrancabermeja  hace 70 años. Y el problema parece que hace parte de nuestro folclor, así como la fiesta del bollo y el festival del bocachico.  Es decir, se hacen los preparativos, se destinan recursos económicos, humanos y materiales, llegan los medios de comunicación y son la noticia por unas cuantas semanas.  Nuestros coterráneos mas adaptados a la temporada se alegran porque es la hora de estrenar colchoneta, mercado gratis y además no hay clases.  Pero otros saben que el rio nunca se irá y que cada año recuerda que esos predios son de su propiedad hace mil años.  El Secretario de Medio Ambiente dirá de nuevo que el IDEAM ha pronosticado lluvias hasta quien sabe cuándo porque el fenómeno de la niña ha unido esfuerzos con la época invernal para propinar una inundación de padre y señor mío.

Los dueños de canoas saben que por esos días, algunos se pueden cuadrar unos pesos adicionales alquilando sus embarcaciones como góndolas para pasear por la Victoria.  Los pealos se bañan todo el día en las aguas de caño cardales ó el San Francisco; a ellos poco les importa la situación.  Y así, unos ríen, otros lloran, otros se persignan, se desesperan, otros esperan, por su parte los concejales echarán sus discursos, el alcalde visitará la zona, el gobernador le pondrá la totuma el señor Santos para ayudar a los damnificados y asistiremos todos nuevamente a la tragedia de ver estas personas con el agua al cuello.

Con toda seguridad se abrirá otra vez el debate de la reubicación ó la construcción del dique, la avenida del rio ó algún parque ecológico, etc.. Todas las soluciones posibles serán de nuevo expuestas y probablemente algún concejal ó funcionario corrupto se sirva del momento para hacer chanchullo con un nuevo estudio para la zona ó alguna capacitación en manejo de inundaciones porque pensará.. “al caído caerle”.

Y así pasará otra ola invernal más dejando las marcas en la pared, el barrial en las calles y el mal presagio de una oleada de mosquitos que traerán más enfermedades para estos coterráneos nuestros que tanto aguantan en medio de sus necesidades.

La solución parece no estar muy cerca porque a los problemas técnicos, hidráulicos, se suman los legales, sociales y ambientales, de modo que el panorama no es muy alentador al menos por el momento.  La verdad, espero equivocarme, ya veremos.

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