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Profecías auto cumplidas

Sample ImagePor: Juan Manuel  López C
 
Bastante conocido es el tema de que a fuerza de asumir que algo va a suceder y adaptar el comportamiento a ello el resultado acaba siendo que la predicción se cumple.

Eso podría ser el caso del referendo y la candidatura de Uribe, donde a fuerza de discutir al respecto, se ha llegado a abrir la posibilidad de que la Corte se pronuncie a favor de esa opción, olvidando que en su función de guarda de la Constitución esto es un imposible (el Procurador afirma que, así tenga vicios de trámite o cambie la esencia de la Constitución, el eventual Acto Legislativo no sería contrario o controlable a la luz de argumentos políticos que serían defendibles bajo las reglas de un ‘Estado de Opinión’; pero estamos aún bajo el Estado de Derecho y esos son exactamente los ámbitos que ese Tribunal ha fijado como objeto de su control en lo que concierne a reformas a la Carta) .

También podría serlo -y en materia mucho más grave- la eventual confrontación con Venezuela, gracias a las ‘estrategias disuasivas’ del gobierno.

Pero nosotros inventamos una nueva modalidad –innovadores que somos- que es la de actuar en función de profecías que ni se cumplirán ni se podrían cumplir.

Es el caso de la decisión de aumentar las tarifas por el ‘Fenómeno del Niño’ (nombre que se le da al verano en los años en que se presenta algo más fuerte) como medio para limitar el consumo y evitar problemas de racionamiento.

Por un lado no afecta a quienes sí sufren por la falta de atención que hasta ahora se les ha prestado, o sea los municipios que requieren soluciones de acueducto –una de las fallas destacadas en cuanto a las necesidades de ‘seguridad’ del ciudadano, y en cuanto a la forma poco ‘democrática’ que se han tratado-.

Y por otro, a pesar de que oficialmente se confirma que no hay ninguna posibilidad de racionamiento en donde se depende de los embalses (es decir todos los grandes núcleos urbanos), es una ‘resolución presidencial’ que se aplicará  sin que sea claro siquiera cómo o a quién afecta positiva  o negativamente.

En efecto no solo no hay lógica en determinar el aumento según los estratos y los climas sin tener en cuenta los habitantes por residencia, sino no se sabe qué destino tendrán tales recursos.

No puede ser para beneficio de las empresas públicas ya que no todas tienen status de agencias del Estado; ni se sabe cómo o a cuáles entes oficiales se trasladará; simplemente, sin haber llenado los requisitos que exige nuestro ordenamiento jurídico y que corresponden a nuestro concepto de un sistema político, se usó una falsa profecía para crear una especie de nuevo impuesto para disponer quién sabe cómo de él.

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