La Consulta Liberal II

 La consulta interna del partido Liberal, que se realizara este domingo 27 de septiembre, es una contienda electoral particular que a primera vista solo interesa a los militantes de la organización, pero mas allá de esa primera impresión vale la pena reflexionar un poco sobre este proceso.

Lejos del poder, con años de desgaste encima, sin un adecuado recambio, con liderazgos desdibujados, con descredito y plagado de señalamientos de todo tipo es el panorama actual del partido Liberal ante gran parte de la comunidad. Esto es el resultado de cargar con el peso de años en el gobierno y de dirigentes que no estuvieron a la altura de los retos que presentaba la organización misma y la sociedad.

Pero es el momento de recuperar el partido Liberal para la ciudad y el país. Y esto es necesario en primer lugar para la democracia, amenazada por la segunda reelección presidencial y el debilitamiento del sistema de pesos y contrapesos (fundamento central de la democracia real), por los escándalos como el de las chuzadas, la parapolítica y la yidispolítica. En segundo lugar para el país, por la cooptación del congreso y la necesidad de alternativas políticas y programáticas. En tercer lugar para la ciudad, porque abundan los personalismos y carece de partidos políticos fuertes, con proyecto de ciudad, que superen los problemas de gobernabilidad propios de los resultados de las coyunturas electorales.

Es por esto que es necesario recuperar el partido Liberal y el primer paso son las próximas elecciones, la consulta interna. Este proceso de democratización interna que se viene consolidando en la organización es una clara señal de cambio e indica el importante papel que tiene la ciudadanía dentro del partido. El llamado es que la población, de catorce años en adelante pues los jóvenes también van a elegir sus representantes, salga a apoyar al partido con su voto como parte de su compromiso con la democracia y como partícipe del proceso de fortalecimiento de del partido Liberal.

Estas elecciones redundaran en una organización más fuerte, con renovado compromiso ciudadano e integrada por representantes democráticamente electos, con real vinculo y conexión con la sociedad, lo que debe ser el primer paso para fortalecer no solo al liberalismo sino la política local, que se debe desarrollar entre partidos y propuestas, más que entre personas y elecciones. En este proceso es la comunidad la que debe dictar el futuro de la colectividad en la ciudad y el país.

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