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La herencia de Bueno – Editorial El Medio Magdalena

No se puede aceptar que se repita lo de hace unos años, cuando la pasividad y la abierta indiferencia casi ocasionan que el municipio terminara con dos basureros a cielo abierto.

La herencia de Bueno – Editorial El Medio Magdalena
Elkin Bueno Altahona ex alcalde de B/bermeja cuando adjudicaron las licencias de rellenos sanitarios en areas protegidas

Hace 7 u 8 años la comunidad empezó a conocer como se buscaba licenciar dos botaderos de basura a cielo abierto en Barrancabermeja.

La gente empezó a preocuparse debido a que se temía que el municipio terminara lleno de basuras, y aunque había que solucionar el problema de donde disponer los desechos de toda la ciudad, este era un tema muy sensible.

Lo que preocupo a la comunidad fue que se pudo conocer que los sitios para ubicar esos botaderos de basura estaban en el Distrito de Manejo Integral de la ciénaga San Silvestre, donde se toma el agua para alimentar el acueducto municipal.

Nadie en su sano juicio va a ubicar basuras cerca de donde obtiene el agua para su consumo, pero así se proyectaba en la localidad. En ese momento el municipio no solo ubico uno sino dos, uno de ellos de carácter regional.

Eso despertó la indignación ciudadana y un grupo de líderes sociales, comunitarios y políticos, junto con abogados y ambientalistas iniciaron una lucha cívica y legal para frenar semejante atentado a la salud y al medio ambiente de Barrancabermeja. La lucha fue difícil y desigual, con victorias y derrotas, con aciertos de algunos y fallas garrafales de otros.

En medio de esa situación lo que más indignó fue el papel del gobierno local de esa época.

Timorato, pusilánime, manso y hasta cómplice con la situación. El proceso de licenciamiento no encontró mayor oposición desde la administración municipal, a pesar de ubicar los sitios del botadero de basuras en el peor lugar posible y que significaba el mayor riesgo para la comunidad.

El asombro general crecía ante la pasividad gubernamental, que parecía que ignoraba los riesgos a la salud y el medio ambiente, además de mirar para otro lado ante las peticiones de cada vez más sectores sociales.

La lucha contra la ubicación de esos botaderos de basura fue liderada por la comunidad, solitaria y huérfana de un gobierno abiertamente ausente ante el clamor social.

A pesar del esfuerzo de ese grupo humano que lideró la oposición a esos botaderos de basura se licencio un relleno de tipo local para el municipio y se logró que en primera instancia el relleno de carácter regional fuera detenido su licenciamiento.

El peligro sobre la cuenca de la ciénaga San Silvestre seguía vigente y la lucha seguía en los estrados judiciales para evitar ese otro botadero.

En estos momentos el peligro sobre el agua, la salud y el medio ambiente de Barrancabermeja sigue actual. El botadero de basuras del Carrasco, donde disponen 16 municipios santandereanos incluidos los del área metropolitana de Bucaramanga, tiene los días contados y cada vez más es probable su cierre definitivo.

En el Consejo de Estado está el proceso de demanda de la licencia de un botadero regional, sin saber la decisión del tribunal y frente al riesgo del cierre del carrasco, Barrancabermeja puede estar en un escenario como el de hace unos años, con la posibilidad de otro basurero  y además regional, que se suma al que ya existe.

No es una exageración, hay una situación que requiere que la comunidad y el gobierno actúen para evitar un verdadero desastre ambiental. No se puede repetir lo que sucedió hace unos años, cuando fueron unos pocos líderes quienes asumieron la defensa del agua, la salud y el medio ambiente ante la total indiferencia del gobierno local.

Por esto se hace necesario que la alcaldía distrital desarrolle un plan de acción para enfrentar la situación.

En lo legal se hace indispensable que actué ante el Consejo de Estado y se siente una posición en donde quede claro que Barrancabermeja no quiere un botadero de basura a cielo abierto de carácter regional. Además que se tomen las medidas legales necesarias para que esa licencia no sea expedida.

También se necesita que desde lo sanitario y lo ambiental se desarrollen acciones para evitar hechos que afecten los ecosistemas y la cuenca de la ciénaga San Silvestre, y además hacer incidencia ante la CAS para que detengan su pretensión de licenciar otro basurero en Barrancabermeja.

Así mismo, planeación municipal debe aclarar como en el POT actual y en el que está en aprobación quedaron las áreas y usos de suelo, para que la comunidad e instituciones tengan claro las posibilidades y zonas para implementar actividades peligrosas como la disposición de basuras.

Además, es indispensable que el alcalde distrital inicie acciones ante la gobernación de Santander y la CAS para oponerse a la posibilidad de una nueva licencia de un basurero en el distrito, así como para indicar firmemente que Barrancabermeja no está en condiciones de recibir basuras.

En esta situación tan delicada no hay que esperar que los hechos sucedan, hay que ser proactivos y gestionar en beneficio de la comunidad del distrito anticipándose a posibles resultados.

No se puede aceptar que se repita lo de hace unos años, cuando la pasividad y la abierta indiferencia casi ocasionan que el municipio terminara con dos basureros a cielo abierto.

Es necesario que el concejo, la academia, y la sociedad civil exijan acciones del gobierno distrital para enfrentar lo que puede suceder. En esta situación es mejor pecar por exceso, en vez de seguir sufriendo la herencia de Bueno.


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